Por: Nadia Recioli, estudiante de partería de Luna Maya Chiapas

En el año designado por la OMS como el Año Internacional de la Partera, el mundo enfrenta una grave crisis de salud causada por la propagación del COVID-19. Esta situación pone en evidencia las diversas deficiencias en los sistemas de salud y requiere que reconsideremos la forma en que están diseñados estos sistemas. El coronavirus tiene una tasa de mortalidad baja, pero afecta a un porcentaje grande de la población. Esto provoca una demanda excesiva de camas y equipos hospitalarios que, a su vez, no están disponibles para las personas afectadas por otras enfermedades, lo que causa la sobrecarga y el colapso de los sistemas de salud que estamos viendo en muchos países.

 

Cuando se trata de embarazo y parto, es más urgente que nunca considerar la importancia y la contribución de las parteras a la salud de las mujeres, tanto a lo largo de la historia como en los días en que vivimos. La pregunta es: ¿por qué todavía se cree que los hospitales deberían ser lugares seguros para que las mujeres sanas tengan sus bebés? Los hospitales son lugares diseñados para tratar a personas enfermas. El embarazo y el parto, por el contrario, son procesos fisiológicos que engendran la vida misma, es decir, que se oponen casi por completo a la idea de patología, que es precisamente la aparición de alguna alteración en las funciones fisiológicas naturales de un organismo y, por lo tanto, exige un tratamiento específico.

 

La mayoría de los embarazos, aproximadamente el 85%, son de mujeres sanas y ocurren sin ninguna patología o necesidad de tratamiento médico.

 

Ante la crisis del coronavirus, muchas mujeres que están a punto de dar a luz tienen, con razón, miedo de ir al hospital y exponerse al contagio, por lo que optan por el parto en casa. Sin embargo, es importante recordar que los hospitales son lugares de alta circulación de virus y bacterias, precisamente porque en ellos se concentran personas enfermas. Por lo tanto, en cualquier momento, una mujer sana que va al hospital para dar a luz está más expuesta a un riesgo de infección que si tuviera a su bebé en casa, donde las bacterias y los virus que existen son justamente para los que ella ya tiene defensas desarrolladas, que transmitirá a su bebé a través del cordón umbilical y la lactancia.

 

Además de la exposición al contagio por microorganismos desconocidos, cuando una mujer sana va a dar a luz en un hospital, lo que suele suceder es que son tratadas como potencialmente enfermas. La mentalidad médica busca la patología, el error que escapa a la normalidad, al mismo tiempo que establece criterios excesivamente generalizadores para definir los rangos de esta «normalidad». Cuando se espera que todos los cuerpos de todas las mujeres y bebés se comporten de la misma manera durante el embarazo y el parto, sin tratar de comprender más profundamente las particularidades de cada díada madre-bebé, la mentalidad médica tiende a ver patologías en fenómenos que son normales, llevando a cabo una serie de intervenciones para corregir la supuesta falla. Un ejemplo de esto son todas las formas de controlar la duración del embarazo y el parto (parto inducido, administración de oxitocina de rutina, pujo guiado durante el periodo expulsivo, episiotomía, etc.), cuando sabemos que es normal que cada embarazo y cada parto tengan lugar en un tiempo diferente y no hay motivo de preocupación mientras madre y bebé estén bien.

 

Por lo tanto, las mujeres sanas que van a tener a sus bebés en los hospitales a menudo son sometidas a intervenciones innecesarias, que a su vez generan condiciones patológicas que antes no existían, creando la necesidad de nuevas intervenciones, en un círculo vicioso. Además, frecuentemente se da el caso de que las mujeres no están debidamente informadas sobre las consecuencias de una intervención dada y no se les consulta adecuadamente sobre si están o no de acuerdo con la realización de un determinado procedimiento. Este tipo de tratamiento es lo que llamamos violencia obstétrica. Al elegir ser atendida por una partera, la mujer puede protegerse de las intervenciones innecesarias y garantizar el respeto de su propia autonomía.

 

Las parteras son profesionales que conocen muy bien la dinámica natural de la fisiología del cuerpo femenino en todas las etapas de su vida sexual y reproductiva. Por esta razón, saben cómo reconocer cuando algo es realmente patológico, y por lo tanto necesita atención médica, y cuándo es solo una variación perfectamente natural del proceso, ya sea embarazo, parto o posparto. Además, las parteras saben cómo reconocer de antemano los signos que indican que se puede desarrollar una determinada patología y orientar a la mujer para evitar que se desarrolle. Esto puede suceder a través del soporte nutricional, actividad física, cambios en la rutina, diferentes terapias, indicación de profesionales de otras áreas, etc. La gama de recursos que una partera puede adoptar para ayudar a las mujeres a mantener un embarazo saludable de principio a fin y garantizar un parto seguro es muy amplia. El modelo de partería considera a cada mujer como un sujeto completo, complejo y singular, mucho más que un simple «paciente».

 

La crisis que estamos experimentando hoy debida al nuevo coronavirus muestra que todo está interconectado, que diferentes sectores de la sociedad interfieren entre sí y que la forma en que diseñamos nuestros sistemas de atención médica, educación, transporte, sistemas de seguridad pública, etc., impacta directamente las vidas de todas las personas.

 

Así que, imagine un mundo en el que los sistemas de salud están diseñados de manera diferente donde las parteras atienden todos los embarazos de bajo riesgo; en el que todas las mujeres pueden contar con una partera para cuidar su salud ginecológica desde el comienzo de su menstruación hasta la menopausia, para la elección de métodos anticonceptivos y planificación familiar, durante el embarazo, el parto y el posparto; en el que las mujeres planifican el nacimiento de sus bebés de la manera más segura y agradable, con el apoyo de toda la red de salud. Un mundo en el que la mayoría de las mujeres pueden dar a luz en sus hogares, rodeadas de sus seres queridos y con la certeza de que tendrán una ambulancia disponible en caso de que necesiten un traslado; en el que el personal del hospital trata a las mujeres que necesitan un traslado durante el parto en casa con el mayor respeto. Un mundo en el que los profesionales médicos trabajan en asociación con parteras, preguntándoles sobre el historial médico de las mujeres para atenderlas de manera más eficiente. Un mundo en el que todas las personas nacen de la manera más respetuosa y segura imaginable. Es el mundo en el que creemos las parteras.

1 Comentario

  • erotik izle
    Posteados 24 July, 2020 14:35 0Likes

    Bonjour, ton blogue est très réussi! Je te dis bravo! C’est du beau boulot! 🙂

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